Más de 1,6 millones de personas en España podrían convivir con diabetes sin haber recibido un diagnóstico. La enfermedad, especialmente la diabetes tipo 2, puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes. Esta realidad convierte la detección precoz en uno de los principales retos de salud pública.
Según los datos de la Federación Internacional de Diabetes (FID), difundidos por la Federación Española de Diabetes (FEDE) en noviembre de 2026, más de cinco millones de personas viven con diabetes en España y más de una de cada tres desconoce que la tiene.
Una cifra que plantea una pregunta importante: ¿cómo es posible tener diabetes sin saberlo?
Diabetes tipo 2: una enfermedad que puede avanzar en silencio
La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo no utiliza adecuadamente la insulina y, con el tiempo, el páncreas puede dejar de producir la cantidad necesaria para mantener la glucosa en niveles adecuados.
La insulina es una hormona fundamental que permite que la glucosa entre en las células para utilizarse como fuente de energía.
Cuando existe resistencia a la insulina, el organismo necesita producir una mayor cantidad para conseguir el mismo efecto. Durante un tiempo, el páncreas puede compensar esta situación aumentando su producción.
Sin embargo, esta capacidad de compensación puede disminuir progresivamente.
El problema es que estos cambios pueden producirse sin que la persona experimente molestias evidentes.
Por eso, algunas personas descubren que tienen diabetes durante una revisión médica rutinaria o una analítica solicitada por otro motivo.
¿Qué relación existe entre el azúcar, el páncreas y la diabetes?
El consumo de alimentos ricos en azúcares puede provocar un aumento de la glucosa en sangre. Como respuesta, el páncreas libera insulina para facilitar su utilización por las células.
Este mecanismo es completamente normal.
Comer un donut o consumir azúcar ocasionalmente no provoca diabetes por sí solo. La diabetes tipo 2 es una enfermedad multifactorial en la que intervienen la predisposición genética, la resistencia a la insulina y diferentes factores relacionados con el estilo de vida.
No obstante, una alimentación habitual con exceso de calorías, especialmente cuando favorece el aumento de peso, puede contribuir al desarrollo de resistencia a la insulina.
El consumo frecuente de bebidas azucaradas también se ha relacionado con un mayor riesgo de diabetes tipo 2.
Por ello, resulta más importante valorar el conjunto de la alimentación y los hábitos diarios que atribuir el riesgo a un alimento aislado.
¿Cuáles son los síntomas que pueden alertarnos?
Aunque la diabetes tipo 2 puede permanecer asintomática durante mucho tiempo, existen señales que conviene conocer:
- Sed excesiva: necesidad de beber agua constantemente.
- Aumento de la frecuencia urinaria: especialmente durante la noche.
- Cansancio persistente: sensación de fatiga sin una causa evidente.
- Visión borrosa: dificultad para enfocar correctamente.
- Hambre frecuente: sensación de apetito más intensa de lo habitual.
- Pérdida de peso involuntaria: adelgazamiento sin cambios en la alimentación.
- Cicatrización lenta: heridas que tardan más de lo habitual en curarse.
- Hormigueo o pérdida de sensibilidad: especialmente en pies y manos.
Estos síntomas pueden tener otras causas y deben ser valorados por un profesional sanitario.
Es importante recordar que no presentar ninguno de ellos no descarta la diabetes.
¿Quién tiene más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2?
Existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad:
- Antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
- Sobrepeso u obesidad, especialmente acumulación de grasa abdominal.
- Sedentarismo.
- Edad avanzada, aunque también puede aparecer en personas jóvenes.
- Hipertensión arterial.
- Alteraciones del colesterol y los triglicéridos.
- Antecedentes de diabetes gestacional.
- Prediabetes diagnosticada previamente.
Tener uno o varios factores de riesgo no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar diabetes, pero sí puede justificar controles médicos específicos.
¿Cómo saber si tienes diabetes aunque no presentes síntomas?
La forma de detectar la diabetes es mediante pruebas de laboratorio.
Entre las más utilizadas se encuentran:
Glucosa en sangre en ayunas
Permite conocer la concentración de glucosa después de al menos ocho horas sin ingerir alimentos.
Un resultado de 126 mg/dL o superior puede indicar diabetes, aunque generalmente requiere confirmación.
Hemoglobina glicosilada (HbA1c)
Refleja aproximadamente el nivel medio de glucosa de los últimos dos o tres meses.
Un resultado del 6,5% o superior es uno de los criterios diagnósticos de diabetes, cuando se cumplen las condiciones necesarias para interpretar y confirmar la prueba.
Prueba de tolerancia oral a la glucosa
Evalúa cómo responde el organismo después de ingerir una cantidad determinada de glucosa.
El profesional sanitario determinará qué prueba resulta más adecuada en cada caso.
Los sensores de glucosa y los glucómetros domésticos no sustituyen las pruebas de laboratorio necesarias para establecer el diagnóstico.
¿Qué puede ocurrir cuando la diabetes no se detecta a tiempo?
Mantener niveles elevados de glucosa durante periodos prolongados puede aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones.
Entre las principales se encuentran:
Enfermedades cardiovasculares
La diabetes aumenta el riesgo de infarto de miocardio, ictus y otras enfermedades cardiovasculares, especialmente cuando existen factores de riesgo adicionales.
Problemas de visión
La hiperglucemia mantenida puede afectar a los pequeños vasos sanguíneos de la retina y favorecer la aparición de retinopatía diabética.
Daño renal
La diabetes puede deteriorar progresivamente la función de los riñones. En las primeras fases, este daño también puede desarrollarse sin síntomas evidentes.
Neuropatía diabética
La afectación de los nervios puede producir hormigueo, dolor, pérdida de sensibilidad o entumecimiento, especialmente en los pies.
Estas complicaciones no aparecen en todas las personas. El diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el seguimiento médico ayudan a reducir su riesgo.
¿Se puede prevenir la diabetes tipo 2?
Aunque no todos los factores de riesgo son modificables, existen hábitos que pueden reducir la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2:
- Mantener una alimentación equilibrada, rica en verduras, legumbres, frutas enteras y alimentos poco procesados.
- Practicar actividad física de manera regular.
- Reducir el sedentarismo.
- Mantener un peso saludable según las circunstancias individuales.
- Limitar el consumo habitual de bebidas azucaradas.
- Evitar el tabaco.
- Controlar la presión arterial y el colesterol.
- Realizar las revisiones médicas recomendadas.
En personas con prediabetes, los cambios en el estilo de vida pueden reducir significativamente el riesgo de progresión a diabetes tipo 2.
Preguntas frecuentes sobre la diabetes no diagnosticada
¿Puedo tener diabetes y encontrarme perfectamente?
Sí. La diabetes tipo 2 puede desarrollarse durante años sin síntomas evidentes.
¿La diabetes siempre provoca sed?
No. La sed excesiva es uno de sus síntomas más conocidos, pero no aparece necesariamente en todas las personas.
¿Comer mucho azúcar provoca diabetes?
No existe una relación directa por la que comer un alimento azucarado cause diabetes de manera inmediata. El riesgo depende de múltiples factores, entre ellos la predisposición genética, el peso corporal, la alimentación habitual y la actividad física.
¿Una analítica puede detectar diabetes antes de que aparezcan síntomas?
Sí. Las pruebas de glucosa y hemoglobina glicosilada pueden identificar alteraciones incluso cuando la persona no presenta molestias.
¿Cada cuánto tiempo debo comprobar mi glucosa?
Depende de la edad, los antecedentes y los factores de riesgo. El profesional sanitario puede recomendar pruebas periódicas o adelantar su realización cuando exista mayor riesgo.
La importancia de actuar antes de que aparezcan los síntomas
Que más de uno de cada tres españoles con diabetes desconozca que tiene la enfermedad demuestra la importancia de mejorar la información sanitaria y facilitar la detección precoz.
La diabetes no siempre avisa, pero puede detectarse antes de que aparezcan sus complicaciones.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración ni las recomendaciones de un profesional sanitario.
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