octubre 28, 2026

Diabetes y pies: señales de alarma que no debes ignorar

Profesional sanitario examinando el pie de una persona durante una revisión preventiva relacionada con la diabetes.

La diabetes puede afectar a la salud de los pies incluso antes de que aparezcan molestias evidentes. La pérdida de sensibilidad, los problemas de circulación y las dificultades de cicatrización pueden hacer que una pequeña lesión se convierta en una complicación importante si no se detecta a tiempo.

Por eso, revisar los pies diariamente y reconocer las primeras señales de alarma es una parte fundamental del autocuidado de la diabetes.

Pero ¿qué síntomas deben preocuparnos? ¿Por qué una herida aparentemente pequeña puede representar un riesgo? ¿Y cómo podemos prevenir las complicaciones?

¿Por qué la diabetes puede afectar a los pies?

La diabetes puede dañar los nervios y los vasos sanguíneos de las extremidades inferiores, especialmente cuando la glucosa permanece elevada durante largos periodos. Estas alteraciones aumentan el riesgo de lesiones que pueden pasar inadvertidas y dificultar su recuperación.

Existen dos problemas especialmente relevantes:

Neuropatía diabética: cuando disminuye la sensibilidad

La neuropatía periférica puede afectar a los nervios de los pies y provocar hormigueo, ardor, dolor o pérdida de sensibilidad.

Cuando una persona pierde sensibilidad, puede no notar una rozadura, una ampolla, una quemadura o una pequeña herida.

Esto significa que la ausencia de dolor no garantiza que el pie esté sano.

Enfermedad arterial periférica: cuando falla la circulación

La diabetes también puede favorecer alteraciones en los vasos sanguíneos que reducen el aporte de sangre a los pies.

Una circulación insuficiente puede dificultar la cicatrización y aumentar el riesgo de complicaciones.

Cuando la neuropatía y los problemas circulatorios coinciden, las lesiones requieren especial atención.

Siete señales de alarma en los pies que no debes ignorar

Reconocer los cambios a tiempo puede ayudar a prevenir complicaciones más graves.

1. Hormigueo, ardor o sensación de pinchazos

Las sensaciones de quemazón, corriente eléctrica, hormigueo o pinchazos pueden ser manifestaciones de neuropatía periférica.

En ocasiones aparecen con mayor intensidad durante la noche.

Si estos síntomas son nuevos, persistentes o empeoran, conviene comentarlos con un profesional sanitario.

2. Pérdida de sensibilidad

No notar correctamente el calor, el frío, la presión o el contacto puede hacer que pequeñas lesiones pasen desapercibidas.

Por eso, las personas con pérdida de sensibilidad deben prestar especial atención a la inspección diaria de sus pies y al estado del calzado.

3. Heridas, ampollas o rozaduras que no cicatrizan

Una herida pequeña puede empeorar si existe neuropatía, mala circulación o infección.

Cualquier herida en el pie de una persona con diabetes merece atención, especialmente si no mejora, presenta secreción o aparecen signos de infección.

No es recomendable intentar tratar por cuenta propia una úlcera ni aplicar productos agresivos sobre la lesión.

4. Cambios de color o temperatura

La aparición de zonas muy pálidas, azuladas, oscuras o inusualmente frías puede indicar problemas de circulación.

El enrojecimiento y el aumento de temperatura también pueden relacionarse con inflamación o infección.

Un pie que cambia bruscamente de color, está frío y presenta dolor intenso o pérdida repentina de sensibilidad requiere atención médica urgente.

5. Hinchazón, enrojecimiento o calor localizado

Una hinchazón nueva, especialmente si afecta a un solo pie, debe valorarse.

Si el pie está muy caliente, rojo o hinchado, incluso sin dolor, es importante descartar complicaciones como infección o neuroartropatía de Charcot, una alteración que puede afectar a los huesos y articulaciones del pie.

6. Callosidades, grietas o cambios en la piel

La piel seca, las grietas y las callosidades pueden favorecer la aparición de lesiones.

Las callosidades gruesas también pueden indicar zonas sometidas a una presión excesiva.

No deben cortarse los callos ni utilizar productos queratolíticos sin indicación profesional, especialmente cuando existe pérdida de sensibilidad.

7. Cambios en la forma del pie

La aparición de deformidades, alteraciones en los dedos o cambios en la forma de apoyar el pie puede aumentar los puntos de presión y favorecer lesiones.

Estos cambios deben valorarse para determinar si es necesario adaptar el calzado o realizar otras intervenciones preventivas.

Señales de alarma: ¿cuándo consultar?

No todos los síntomas tienen la misma urgencia. Esta tabla permite identificar cuándo conviene buscar ayuda.

Señal detectada

Qué hacer

Hormigueo o pérdida progresiva de sensibilidad

Solicitar valoración sanitaria

Callosidades, grietas o cambios en las uñas

Consultar para prevenir lesiones

Ampolla, corte o herida nueva

Contactar con un profesional sanitario cuanto antes

Herida con pus, mal olor, enrojecimiento progresivo o fiebre

Solicitar atención médica urgente

Pie rojo, caliente e hinchado sin causa clara

Buscar valoración urgente, aunque no duela

Pie repentinamente frío, pálido o azulado, especialmente con dolor intenso

Acudir a urgencias inmediatamente

Importante: ante una lesión activa, no esperes a que aparezca dolor. La neuropatía puede reducir o eliminar esa señal de advertencia.

¿Cómo prevenir las complicaciones del pie diabético?

La prevención combina el control de la diabetes, la observación diaria y el seguimiento sanitario.

Revisa tus pies todos los días

Observa la planta, el talón, los dedos y los espacios entre ellos.

Busca rozaduras, ampollas, heridas, grietas, enrojecimiento, cambios de color o zonas hinchadas.

Si tienes dificultades para ver la planta, puedes utilizar un espejo o pedir ayuda a otra persona.

Mantén una higiene adecuada

Lava los pies con agua templada y jabón suave.

Sécalos cuidadosamente, especialmente entre los dedos, y evita dejarlos en remojo durante periodos prolongados.

Si tienes pérdida de sensibilidad, comprueba la temperatura del agua con el codo o pide ayuda.

Hidrata la piel sin descuidar los espacios entre los dedos

La hidratación ayuda a prevenir la sequedad y las grietas.

Aplica un producto hidratante adecuado sobre la piel intacta, evitando los espacios entre los dedos, donde el exceso de humedad puede favorecer la maceración.

La hidratación no sustituye la valoración médica de una herida ni es un tratamiento para las úlceras del pie diabético.

Utiliza un calzado adecuado

Elige zapatos cómodos, que no compriman los dedos y que eviten rozaduras.

Comprueba su interior antes de ponértelos para detectar piedras, costuras u objetos que puedan causar lesiones.

Evita caminar descalzo, incluso dentro de casa, si tienes riesgo de lesiones en los pies.

No manipules callos ni heridas por tu cuenta

Evita cortar callosidades con cuchillas o utilizar parches químicos para eliminarlas.

Si aparece una herida, ampolla o lesión sospechosa, solicita orientación profesional.

Mantén el seguimiento de tu diabetes

El control de la glucosa, la presión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular contribuye a reducir las complicaciones a largo plazo.

También es importante evitar el tabaco, ya que perjudica la circulación.

Acude a las revisiones de los pies

Las personas con diabetes deben recibir una evaluación periódica de sus pies.

La frecuencia de las revisiones depende del riesgo individual. Si existe neuropatía, enfermedad arterial periférica, deformidades o antecedentes de úlceras, pueden ser necesarias revisiones más frecuentes.

¿Qué relación existe entre neuropatía diabética y cuidado de la piel?

La neuropatía puede reducir la sensibilidad y favorecer que las personas no perciban determinadas lesiones.

Además, algunas alteraciones nerviosas pueden contribuir a la sequedad de la piel, aumentando el riesgo de grietas.

Por eso, el cuidado de los pies no debe centrarse únicamente en detectar heridas. También conviene observar el estado de la piel, mantener una higiene adecuada y utilizar productos de cuidado cutáneo apropiados cuando estén indicados.

La prevención empieza antes de que aparezca una lesión.

Preguntas frecuentes sobre diabetes y pies

¿Por qué una persona con diabetes puede tener hormigueo en los pies?

El hormigueo puede estar relacionado con neuropatía periférica, una complicación que afecta a los nervios. Sin embargo, también puede tener otras causas, por lo que es importante una valoración sanitaria.

¿Es normal perder sensibilidad en los pies cuando tienes diabetes?

No debe considerarse algo normal ni inevitable. La pérdida de sensibilidad puede indicar afectación nerviosa y aumenta el riesgo de lesiones inadvertidas.

¿Puede haber una herida en el pie diabético sin dolor?

Sí. Cuando existe neuropatía, una persona puede tener una lesión importante sin sentir dolor. Por eso se recomienda revisar los pies diariamente.

¿Qué hacer si aparece una ampolla en el pie?

No la revientes ni retires la piel que la cubre. Protégela de la presión y contacta con un profesional sanitario cuanto antes para recibir indicaciones adecuadas.

¿Es recomendable utilizar crema hidratante en los pies si tienes diabetes?

Sí, sobre la piel intacta y cuando sea adecuada para las necesidades de la persona. Se recomienda evitar su aplicación entre los dedos y no utilizarla como sustituto del tratamiento de heridas.

¿Cada cuánto tiempo deben revisarse los pies de una persona con diabetes?

La inspección personal debe realizarse a diario. Además, se recomienda una evaluación profesional periódica, generalmente al menos anual, con una frecuencia mayor si existen factores de riesgo.

¿Cuándo una lesión del pie diabético es una urgencia?

Cuando aparecen signos de infección importante, cambios bruscos de color o temperatura, dolor intenso, hinchazón marcada o sospecha de falta de circulación. Estas situaciones requieren valoración urgente.

La prevención comienza con una revisión diaria

Las complicaciones del pie diabético no siempre empiezan con una herida importante. En ocasiones, las primeras señales son una pequeña rozadura, una alteración de sensibilidad o un cambio en la piel.

Detectar estos signos a tiempo, mantener hábitos adecuados y acudir a las revisiones sanitarias puede marcar una diferencia importante.

Cuidar los pies es una parte esencial del cuidado integral de la diabetes.

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